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«Falso debate sobre subordinación y dependencia»: acertado título y resumen de un estudio de la ‘situación’ y es que algunos innovadores y avezados empresarios han querido vestir la ‘mona’ (relación laboral por cuenta ajena) con ropajes deslumbrantes, pero que usted, el profesor Rojo, A. Todolí (citado por el/a juez/a del JS/33) y otros, tras desnudarla y y realizar su análisis, desechando ‘elementos distractores’ y términos deliberadamente inductores de confusión, nos han descubierto que bajo aquellas prendas o vestimentas seguía la ‘mona’, y no otra cosa – ciertamente que tras leer la SJS 33 de Madrid uno queda encantado y maravillado con la capacidad didáctica y los razonamientos del/a juez/a para argumentar su fallo, obiter dicta.
Lo cierto es que este asunto de ‘falsos autónomos’ no es ninguna novedad en el mundo laboral español – e internacional – pues ha sido frecuente en el sector de las ventas que a los comerciales se les contratase como vendedores autónomos (‘obligándoseles’ a darse de alta como tales) cuando eran verdaderos trabajadores por cuenta ajena dado que se les asignaba las zonas de trabajo, se les prporcionaba el producto o la muestras del mismo, se impartía formación sobre los productos y técnicas de ventas, etc.. También aquí el vendedor podía empezar la jornada cuando quisiera, invertir las horas que deseara, estableciese su itinerario dentro de la zona asignada, etc.
Lo realmente novedoso en este negocio de Glovo es toda la infraestructura de la ‘plataforma digital’ pretendidamente intermediaria entre proveedores y clientes o compradores. Plataforma fuera de la cual, no hay negocio para los trabajadores ‘falsos autónomos’ puesto que no son más que ‘piezas del mecanismo’, fácil y rápidamente sustituibles, del ‘engranaje’ del sistema.
Sólo cabe esperar que finalmente o bien el «perezoso legislador» diseñe y apruebe una ley que regule estos novedosos modelos de negocio o bien el TS cree una doctrina o proponga directrices de interpretación de los disfrazados indicios de laboralidad, siendo preferible lo primero pero ineludible lo segundo por la inacción del poder legislativo. «Permaneceremos expectantes», permítame que le cite.