¿Deben hacerse ajustes razonables por el Ramadán? ¿Y por la menopausia?

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3 comentarios en “¿Deben hacerse ajustes razonables por el Ramadán? ¿Y por la menopausia?”

  1. En mi opinión, muchos problemas actuales derivan de no distinguir entre lo social y lo individual. ¿No tiene el empleador (y sus clientes) derecho a tener un servicio por parte de sus empleados de una manera «normal»? ¿Quién califica eso?
    Yo recuerdo, por ejemplo, mis conversaciones con exiliados argelinos en España que fueron trabajadores en las grandes empresas (semi-)estatales de su país que decían cómo las naves se quedaban vacías a horas de rezo, y cómo debían organizar con los escasos que quedaban para que no se bloqueasen las máquinas (he presenciado personalmente la dificultad o debilidad que tienen alumnos musulmanes en España durante Ramadán). Estos exiliados insistían en que su religión podía eximir en esos casos, y que no eran ateos.
    De igual manera sobre el periodo, menopasia, andropasia, … Nunca trabajadores de mi edad comentaron o se quejaron de eso o de otras patologías hoy frecuentes.
    No es de negar que esos problemas sean graves en extremos, pero no se puede cargar al empresario con eso, lo mismo que tp cargar a un trabajador con las consecuencias de un impedimento objetivamente laboral ajeno a su ejercicio.
    Encuentro que la diferencia entre lo social y lo individual es muy borrosa, lo mismo que entre lo propio y lo extraño, es decir, falta de conciencia de clase y de patria (en los sentidos más clásicos). He nacido y crecido en un área urbana y periurbana de una gran ciudad española, en la que las ayudas públicas al ciudadano las perciben casi exclusivamente foráneos o el lumpen (sentido marxista). Todo esto crea una gran desafección, en detrimento de la clase trabajadora y de la sociedad en general.
    Como «aficionado» al laboralismo no entiendo cómo se puede trabajar sin conciencia de clase.

  2. Interesante el debate que planteas, es de interés su planteamiento, en el caso de la menopausia (problema que es muy importante para la mujer y actualmente no se tiene en cuenta por las empresas) y los problemas derivados de salud con la menstruación, si los unimos a la exigible perspectiva de género que ya debe estar en la prl, pero que viene integrada en la nueva ley (si sale en algún momento) si que podemos ver que se pudieran derivar la exigencia de ajustes razonables. Tengo mayor desconocimiento en el tema del Ramadán, pero en una estrategia de empresa, que ya está presente de diversidad e igualdad, pudiera ser. En el mundo de las relaciones laborales, ya sorprenden pocas cosas. Agradecerte como siempre la visión que nos aportas y que ayuda luego a interpretar con una base

  3. Se me hace difícil comparar una cuestión objetiva, biológica, inevitable — como la menopausia — con una cuestión subjetiva, cultural, opcional — como el ejercicio de determinado credo.

    Por otra parte, o precisamente por su naturaleza, la cuestión subjetiva es muy difícil de delimitar. ¿Qué es una religión? ¿Como diferenciamos una práctica religiosa «comúnmente aceptada» de una excentricidad personal? ¿Dónde termina la legitimidad y comienza el abuso?

    En el caso de la menopausia hay síntomas claros, medibles científicamente. No así en otras cuestiones como la religión.

    No digo con ello que una empresa, o la sociedad en general, no deban ejercer la empatía y conseguir que opciones personales puedan ser compatibles con tareas profesionales. Pero hacer ajustes para que una discapacidad — objetiva, biológica, inevitable — sea salvable me parece un tema muy distinto de hacerlo sobre una opción personal que, además de subjetiva, cultural y opcional, es difícil de definir y delimitar.

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