El futuro del empleo: ignoramos nuestra ignorancia y el problema del pavo

 

Son muchas los estudios, informes y artículos académicos y divulgativos que tratan de anticiparnos los efectos que tendrá el automatización en nuestras vidas y, particularmente, en el mundo del trabajo.

Esta entrada tiene por objeto compartir una reflexión sobre dichas predicciones y, en especial, sobre el hecho de que «no sabemos que no sabemos» que tenemos una capacidad muy limitada para hacerlas (y, por ende, que no podemos anticiparnos al futuro).

 

Sobre la falacia narrativa

Cuando se trata de predicciones, es muy interesante tener en cuenta el concepto de falacia narrativa propuesto por TALEB para explicar cómo los humanos tendemos a resumir y simplificar y, en consecuencia, cómo nos lleva a reducir la dimensión de las cosas.

Y, en concreto (p. 116):

«Tal falacia se asocia con nuestra vulnerabilidad a la interpretación exagerada y nuestra predilección por las historias compactas sobre las verdades desnudas, lo cual distorsiona gravemente nuestra representación mental del mundo; y es particularmente grave cuando se trata del suceso raro».

O, como apunta KAHNEMAN (p. 262), esta noción trata de describir cómo

«historias dudosas del pasado conforman nuestras opiniones sobre el mundo y lo que esperamos del futuro. Las falacias narrativas surgen inevitablemente de nuestro continuo intento de dar sentido al mundo».

 

Sobre el pensamiento intuitivo y el salto a las conclusiones: «WYSIATI»

En el fondo, y en el marco de los Sistemas cognitivos 1 y 2 de los que les he hablado en numerosas ocasiones, este efecto se explica (KAHNEMAN, p. 117) por la

«notable asimetría existente entre las maneras en que nuestras mentes [tratan] la información disponible en el momento y la información que no tenemos».

Y añade KAHNEMAN (p. 117 y 118)

«El Sistema 1 se distingue por construir la mejor historia posible que incorpore ideas activadas en el momento, pero no tiene en cuenta (no puede tener en cuenta) la información que no posee. La medida del éxito del Sistema 1 es la coherencia de la historia que se ocupa en crear. La cantidad y la cualidad de los datos en los que la historia se basa son en gran parte irrelevantes. Cuando la información es escasa, cosa que comúnmente ocurre, el Sistema 1 opera como una máquina de saltar a las conclusiones».

La combinación de un Sistema 1 que busca la coherencia y un Sistema 2 perezoso supone que el Sistema 2 aprobará muchas creencias intuitivas que reflejan directamente las impresiones generadas por el Sistema 1 (…)»

Y esta salto a las conclusiones sobre la base de una evidencia limitada es determinante para entender el pensamiento intuitivo y KANHEMAN lo sintetiza con esta frase: «what you see is all there is» (WYSIATI – abreviatura de las iniciales) – «lo que vemos es todo lo que hay».

En definitiva, «el Sistema 1 es radicalmente insensible a la cualidad y a la cantidad de información que da lugar a las impresiones y las intuiciones».

 

Sobre la predicción y nuestra capacidad casi ilimitada para ignorar nuestra ignorancia

El efecto de la poderosa regla WYSIATI sobre nuestra capacidad de predicción acongoja. Como apunta KAHNEMAN (p. 263 y 264):

«La limitada información de que disponemos no puede bastarnos, porque en ella no está todo. Construimos la mejor historia posible partiendo de la información disponible, y si la historia es buena, la creemos. Paradójicamente, es más fácil construir una historia coherente cuando nuestro conocimiento es escaso, cuando las piezas del rompecabezas no pasan de unas pocas. Nuestra consoladora convicción de que el mundo tiene sentido descansa sobre un fundamento seguro: nuestra capacidad casi ilimitada para ignorar nuestra ignorancia» (la negrita es mía).

Es muy frecuente que, a toro pasado, «sepamos» que las cosas iban a suceder (por ejemplo, la crisis financiera o el divorcio de unos amigos), pero quienes pensaban que sucederían estas cosas, no podían probarlo de forma concluyente, de modo que, en muchas ocasiones, se trata de acontecimientos que no son predecibles.

Así, se alcanza una apreciación especialmente relevante (p. 264)

«Lo perverso del uso del verbo saber en este contexto no es que algunas personas creyeran en una presciencia que no poseen, sino que el lenguaje supone que el mundo es más cognoscible de lo que realmente es. Ello contribuye a perpetuar una perniciosa ilusión. El núcleo de la ilusión es que creemos entender el pasado, lo cual supone que también el futuro puede conocerse, pero la verdad es que entendemos el pasado menos de lo que creemos».

Y esta es la base de lo que se conoce como el sesgo de la retrospección, esto es, tendemos a revisar la historia de nuestras creencias pasadas a la luz de acontecimientos reales (ya acaecidos), lo que genera una poderosa ilusión cognitiva, pues, creemos encontrar una relación de causalidad entre los hechos acaecidos.

Lo que nos lleva a pensar que podemos predecir nuevos hechos futuros!

Y, a su vez, el sesgo del resultado también nos influye, pues, nos lleva a pensar, por ejemplo, que ciertos éxitos empresariales son replicables (obviando la extraordinaria incidencia del ciego azar y la suerte en los mismos).

De modo que (p. 268)

«La maquinaria del Sistema 1, que a todo da sentido, nos hace ver el mundo más ordenado, predecible y coherente de lo que realmente es. La ilusión de que uno ha entendido el pasado alimenta la ilusión de que puede predecir y controlar el futuro. Estas ilusiones son reconfortantes. Reducen la ansiedad que experimentaríamos si reconociéramos francamente las incertidumbres de la existencia. Todos tenemos necesidad del mensaje tranquilizador de que las acciones tienen consecuencias previsibles y de que el éxito recompensará la prudencia y el valor. Muchos estatutos empresariales están hechos para satisfacer esta necesidad».

Y esto nos lleva al «problema del pavo».

 

El problema del pavo y los límites del retroaprendizaje

TALEB (p. 87 y ss.), en el marco de lo que describe como el problema del Cisne Negro, se pregunta:

«¿cómo podemos conocer el futuro teniendo en cuenta nuestro conocimiento del pasado; o de forma más general, cómo podemos entender las propiedades de lo desconocido (infinito) basándonos en lo conocido (finito)?«

Y para ello, como una derivada de lo que el filósofo B. RUSSELL denomina el problema de la inducción (o problema del conocimiento inductivo), y adaptando su ejemplo (referido a un pollo), imagínense en la siguiente situación:

Imaginen que son un pavo y sus cuidadores residentes en Estados Unidos les dan de comer cada día. A medida que pasan los días, y en base a su conocimiento pasado, su confianza en los humanos se incrementará progresivamente e, incluso, llegarán a creer que la regla general de la vida es que a uno lo alimenten (¡y además bien!), mirando por sus intereses.

No obstante, el día antes del Día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day), al pavo (ustedes) le ocurrirá algo inesperado y dejarán de «gluglutear»… (describiendo lo que TALEB denomina como un Cisne Negro para el pavo).

El problema del pavo se puede generalizar a múltiples situaciones (salud, amor, negocios, amistad, trabajo, etc.) y está muy vinculado a nuestras expectativas.

 

La falibilidad de la Historia y el exceso de confianza de los expertos

Sin duda el problema de la inducción (o el problema del pavo) vuelve a describir (y con toda crudeza) el poder de la regla WYSIATI o, dicho de otro modo, el hecho de que nuestro conocimiento se induzca a partir de datos pasados hace que seamos incapaces de predecir los grandes fenómenos disruptivos o fracturas históricas.

Lo que lleva a cuestionar el aprendizaje que nos puede ofrecer «la Historia» respecto del devenir futuro (KAHNEMAN, p. 285 y 286),

«nuestra tendencia a construir —y creérnoslas— narraciones del pasado hace que nos resulte difícil aceptar los límites de nuestra capacidad predictiva. Todo cobra sentido en una retrospección, un hecho que los entendidos en finanzas explotan cada mañana cuando dan cuenta convincente de los acontecimientos del día. Y no puede sorprendernos la poderosa intuición de que, en una retrospección, lo que hoy confiere sentido era ayer predecible. La ilusión de que entendemos el pasado fomenta el exceso de confianza en nuestra capacidad para predecir el futuro»

Y también cuestiona las opiniones de los «expertos», especialmente, cuando se ponen a hacer predicciones a largo plazo: creando apreciaciones inadecuadas de la incertidumbre y, consiguientemente, favoreciendo el exceso de confianza; y, con él, precipitando cegueras colectivas sobre el riesgo.

Como apunta KAHNEMAN (p. 343)

«El exceso de confianza es otra manifestación del WYSIATI: cuando estimamos una cantidad, nos basamos en información que recordamos y construimos una historia coherente en la que la estimación tiene sentido. Tener en cuenta la información que no recordamos —o que quizá nunca hemos conocido — es imposible».

En todo caso, en descargo de los expertos (p. 289), «los errores de predicción son inevitables porque el mundo es impredecible».

 

Valoración final

Como apunta KANHEMAN (p. 27) debemos ser especialmente sensibles a la desconcertante limitación de nuestra mente:

«nuestra excesiva confianza en lo que creemos saber y nuestra aparente incapacidad para reconocer las dimensiones de nuestra ignorancia y la incertidumbre del mundo en que vivimos. Somos propensos a sobrestimar lo que entendemos del mundo y a subestimar el papel del azar en los acontecimientos».

De modo que, a la luz de lo expuesto y por prudencia, me abstendré de compartir con ustedes mi opinión sobre el devenir del futuro del trabajo y, el tiempo que ahorraré con ello, lo invertiré tratando de identificar en qué situaciones vitales me encuentro como el pavo …

(a ver cuánto tiempo me queda para seguir «glugluteando» …)

 

 


Bibliografia citada

  • KAHNEMAN, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debolsillo.
  • TALEB, N. N. (2011). El cisne negro, Paidós.

 

 

 

 

 

 

 

4 comentarios en “El futuro del empleo: ignoramos nuestra ignorancia y el problema del pavo

  1. Convendría no olvidarse de ese pensamiento un poquito menos reciente (nada menos que por Socrates) que fue expresado de esta o parecida forma: «Sólo sé que no sé nada». Que si lo ponemos dentro de la «escena» expuesta sobre impredictibilidad, incertidumbre del juicio e ignorancia, aquel proverbio podría ser transformado para resultar en el siguiente aforismo: «Sólo sé que puedo ignorar mi ignorancia».
    Gracias por sus explicaciones de las hipótesis teóricas de Kahneman y Taleb (a veces complejas para ser asimiladas debido a sus tecnicismos, expresiones abstrusas, porque es contraria a nuestra innata, o aprendida, manera causalista de percibir, procesar e interpretar la información, o simplemente por deficientes traducciones – que tampoco parecen sencillas de hacer).

  2. Desde que las «relaciones laborales» pasaron a ser «mercado de trabajo», absolutamente todo es posible. Y no necesariamente bueno.

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